lunes, diciembre 05, 2005

Premian concurso de periodismo Pedro Zacca Cheda

Por: Julián Puig Hernández.
El campismo popular, La Aguada de Vázquez, sirvió de sede a la premiación del concurso Pedro Zacca Cheda, convocado por la Unión de Periodistas de Puerto Padre para todos los colegas de la provincia de Las Tunas en las modalidades de Radio, Prensa Digital e Investigación.
Los jurados, luego de reconocer la calidad de las obras en concurso, otorgó premio en Prensa Digital a Grabiel Peña González, por su publicación Desde mi silla haré mis sueños; en Investigación a Raúl Martes González, por su ponencia biográfica Pedro Zacca, un hombre de la radio y en Radio el jurado entregó dos premios, uno a Yaima Puig Meneses, por su crónica El Quijote villazulino y a Grabiel Peña González por su programa Disco Deportivo.
Previo a la ceremonia de premiación, los delegados al evento hicieron una peregrinación al cementerio municipal, donde se depositó una ofrenda floral en la tumba del creador de la radio en el norte tunero, Pedro Zacca Cheda.
Durante el desarrollo de las actividades, en el campismo popular, el diseñador gráfico e informático, Yaciel Peña de la Peña, desarrolló un taller sobre la fotografía digital, donde pormenorizó las características de la imagen que se publica por nuestros medios en Internet.
Los anfitriones efectuaron un programa cultural muy dinámico y emotivo utilizando para ello como elenco al mismo personal que labora en la instalación, lo que evidencia el interés por buscar todos los días posibilidades en pos de la recreación sana.

DESDE MI SILLA HARÉ MIS SUEÑOS

Por: Grabiel Peña González
Sin luna y de escasas estrellas, fue la noche del domingo veintidós de marzo de 1987. Un entrecortado llanto de niño recorrió el espacioso salón anunciando su presencia en el mundo, a la vez que se mezclaban quejidos de parto, consejos y rostros impresionados del personal médico.

El alumbramiento fue normal - señala Orlaida García Cabrera - al nacer se le detectó la patología, para mí fue muy duro que mi hijo naciera con ese problema, la familia enfrentó la difícil situación, había que tener fuerzas y valor para luchar.

Esta mujer, cubana, parece hecha de bronce: el color de su piel, la fortaleza de carácter, los músculos definidos y tensos debido al rigor del trabajo físico y la cabellera cada vez más blanca y bruñida, delatan el sufrimiento de la madre, quien se enfrentó a los defectos de la naturaleza, llevando a su pequeño con paso firme por el camino de la esperanza.

Ramón es un niño muy bueno, estudioso, a pesar de sus limitaciones físicas se incorporó, aunque tarde, a la escuela primaria Arquímedes García, en Delicias, donde venció la enseñanza elemental - acotó Orlaida-

En la primaria mis compañeros eran muy buenos conmigo – irrumpe el infante en la conversación- cuando yo llegaba con mi mamá, guillermito ayudaba a subir la silla, todos me trataban muy bien y la maestra de manera especial.

Ahora este ser de voluntad increíble, tórax ancho, potentes brazos y mirada de futuro se mezcla en la masa de pioneros uniformados con pantalón amarillo y camisa blanca, propio de la enseñanza media básica.

Mis asignaturas preferidas son la historia y la biología, la historia porque uno aprende los momentos felices y tristes por los que han pasado los pueblos del mundo y en especial el cubano y la biología porque estudia los animales, las plantas y al ser humano.

Una severa malformación a la altura de la columna vertebral, definida por los especialistas en medicina como Mielomeningocele, le depararía una silla de ruedas, limitación a la que José Ramón Peña García se sobrepone con la misma entereza y valentía de los grandes hombres.

Yo enfrento la vida normal sin ningún complejo, soy un muchacho normal, juego con mis amigos pero prefiero la colombofilia.

Yo voy al palomar de mi vecino Tony Laguna, donde con su ayuda y la de los demás niños subo al techo para soltar las sisellas y disfrutar de su vuelo.

Este adolescente de piernas dormidas con su silla de inválido halla siempre la senda del bien sin esconder nunca el cuerpo a los peligros, es de esos niños que al decir del maestro, la enseñaza los rebela a la vida y fructifica en él la obra de la paciencia y la bondad.

Sin luna y de escasas estrellas, fue la noche del domingo veintidós de marzo de 1987, cuando nació este pequeño gigante que responde al nombre de José Ramón Peña García, para quien el sol envía hoy su más clara luz.

DIGNA, SIEMPRE DIGNA

Por: Rosa María Ramírez Reyes.
Obligada reverencia hacen los que a su paso la encuentran en cualquier calle de La Villa Azul. Ella irradia desde su interior dulzura extrema, y regala todo el caudal de conocimientos que posee; sabe hacerlo y no se jacta de ello, todo lo contrario, la sencillez es una de sus mayores virtudes.

Digna María Herrera Caballero es mujer hecha de miel, consagrada a la educación de varias generaciones de puertopadrenses. Muchos la recuerdan desafiando largos caminos en los primeros años de Revolución cuando la campaña de la alfabetización, otros en las aulas de la escuela Josefa Agüero, donde laboró como maestra en los primeros años del 70, algunos en la secundaria básica José Maceo, y no pocos en el Instituto Politécnico Ramiro Guerra, centro que dirigió desde 1983 hasta 1993.

Ella nos ilumina el día con su ejemplo, porque Digna en verdad es ejemplo de mujer, madre, educadora y revolucionaria. Orgullosa posee la medalla de la alfabetización, las distinciones Rafael María de Mendive, (que otorga el sindicato de la educación en el país), la 28 de septiembre, de los Comités de Defensa de la Revolución y 23 de agosto, de la Federación de Mujeres Cubanas.

Es acreedora además de los sellos de Educadora ejemplar y 20 años de vigilancia revolucionaria. Milita en el Partido Comunista de Cuba desde 1975.

Quien no la conoce, pudiera imaginarla muy vieja; sí peina canas y en su rostro hay huellas de varias décadas, pero Digna se siente aún con todas las fuerzas para seguir trabajando, ahora, en la cátedra del adulto mayor, o el sindicato de los jubilados de la educación, el núcleo del partido en su zona de residencia o en las organizaciones de masas de su cuadra.

Digna María no vacila en confesar su pasión por la enseñanza, mantiene intacta en su memoria la primera vez que impartió clases.

La protagonista de estas líneas, junto a su esposo Ernesto Kúper LLampai, hombre justo y de ley, conforman una familia que muchos admiran, ambos se regocijan con sus dos hijas, Yanira, licenciada en Relaciones Internacionales y, Sheyla, Especialista de Segundo Grado en Neumología. También respiran profundos al mencionar su única nieta: Sheilita, estudiante de medicina.

Digna María Herrera Caballero mira desde el presente al futuro, enriquece el espíritu de todos con verbo, regala paz e infunde amor porque ella es digna del nombre que lleva.

CAPITALISMO: HORROR SIN FIN

Por: Yahíma Batista Turruelles.
La vida bajo el capitalismo es miseria, ausencia de agua potable, cuidado sanitario y educación, es el desgraciado destino para miles de millones de personas en este planeta: horror sin fin.

Una situación similar solo existía en lugares muy lejanos para los que solían verlo como una realidad sombría: los estadounidenses.

En la actualidad, las telarañas acumuladas durante décadas de relativo letargo e indiferencia a las necesidades del pueblo, llenan las pantallas de los televisores con imágenes devastadoras e inolvidables.

Las elecciones del año 2000 en los Estados Unidos, los ataques del 11 de septiembre, el colapso de Enron, las guerras en Afganistán e Irak, sacuden la conciencia de los que hasta hoy han estado indiferentes a la política del gobierno estadounidense. Por eso, las consecuencias del Katrina no se pueden cuantificar.

Realmente los huracanes son naturales, pero la falta de planes de prevención, evacuación y ayuda, ¡NO!. Es simplemente un desastre humano.

¿Y cuál es la reacción de la clase dominante? El presidente Bush, lejos de haber ayudado a los sobrevivientes , se tomó toda la preocupación en proteger de los saqueadores, las propiedades de la clase pudiente. El ¨ gran¨ George W. y compañía, intentan evitar la vinculación de la guerra en Iraq con la respuesta a las consecuencias del Katrina por parte de su camarilla.

¿Dónde estaban los helicópteros y otros medios para la operación rescate? Solo aparecieron siete, el resto está fuera, principalmente en Iraq.

Un gobierno que puede mover rápidamente a cientos de miles de soldados y millones de toneladas de equipos para una guerra al otro lado del planeta, podía haber salvado a tiempo las vidas que se han perdido y los cuerpos que continúan apareciendo en total estado de putrefacción. Existe una sola respuesta: querer hacerlo.

La histeria patriótica a favor de la Seguridad Nacional estadounidense después del 11 de septiembre, desapareció hace mucho. ¿Cómo sucedió? La verdad se revela: el capitalismo y sus representantes no pueden garantizar ni el nivel de seguridad básico.

Qué lejos están Cuba y Venezuela de todo esto. Cuba, donde el pueblo está antes que las ganancias y el gobierno evacua rápida y eficazmente a todos los que estén en el camino de los huracanes cuando llega la temporada ciclónica. Venezuela, aún amenazada por el imperialismo, inmediatamente ofreció una ayuda de un millón de dólares a los desamparados.

Para quienes creen que nada cambia y el capitalismo siempre existirá, deben mirarse en el espejo de Nueva Orleáns, la ciudad que antes albergaba más de medio millón de habitantes. De la noche a la mañana, el lugar de la comida Cajón y creole, del festival de Mardi Gras y el pueblo del nacimiento del Jazz, está reducida a un lago de contaminación y abandono.

Nada es para siempre, el capitalismo no ha existido desde siempre y no existirá para la eternidad. ¿Qué lo sustituirá?, ¿el horror sin fin del Apocalipsis que vemos después del paso del Katrina? El mundo no lo permitirá.

TE AMO COMO SOS

Por: Madeline Paz Reyes
Caminar y respirar salado y azul es para los puertopadrenses una cotidianeidad; para los ausentes es más que un anhelo. Lejos del terruño muchos ansían el volver, llenarse el pecho de las cosas que parecían insignificantes, fútiles.

La gente que abre paso cada mañana le saluda sin importar “buenos modales” y a viva voz pregunta por la salud o la familia, cualquiera saca una carcajada cuando el piropo que dijo te hizo cambiar el día para mejor.

Las calles siempre limpias al amanecer y los pregones adornando el aire, no falta el apurado que choca al transeúnte absorto con alguna nueva instalación o edificación para el bien y con el sacrificio de todos.

Lo que nos hace pequeños y grandes en el mundo es nuestra manera de ser con el prójimo, pues si necesitas algo y no sólo el buen vecino, hasta el desconocido te presta su mano en lo que haga falta. Ese modo alegre de enfrentar hasta la más pesada preocupación y con optimismo salir de las calles estrechas de la vida.

Pasas como todos los días, no adviertes que el malecón resurge de sus años y que la Iglesia está vivificando los salmos de sus paredes, hasta las plantas recién sembradas han encontrado un buen lugar para florecer.

Niños de colores azules, rojos y amarillos te cruzan alborotados por el apuro de su cita con la bandera, los libros, los héroes que nos llevan hasta hoy con su luz y reflejo.

Ya en la faena diaria, los comentarios de lo último que llegó a la bodega, no falta el filósofo que decide el rumbo que debemos seguir para ganar el campeonato de béisbol, o animados con las advertencias del Comandante al imperialismo, así es como se desafía al Bush.

A lo lejos esos ausentes que añoran el beso familiar por estar al lado del deber o aquellos aquejumbrados por las malas angustias que lo despojaron de su natal ciudad, lamentados por la ausencia de esas pequeñas cosas que, en este su Puerto Padre de siempre, siguen entonando su canción de mar, crecen y contra la natural lógica seguirán viviendo.